Mira Murati, la ex directora de tecnología de OpenAI, subió a un escenario en San Francisco esta semana para presentar lo que ella llama "modelos de interacción", una nueva generación de sistemas de inteligencia artificial diseñados para trabajar junto a las personas en lugar de reemplazarlas. Los modelos, desarrollados por su startup Thinking Machines Lab, ingieren video y audio en vivo, analizan las sutilezas del habla humana - pausas, interrupciones, cambios de tono - y generan respuestas que se adaptan en tiempo real. Murati presentó la demostración como un punto de prueba para su creencia de que el camino más seguro hacia máquinas superinteligentes es mantener a los humanos en el proceso durante el mayor tiempo posible.

A diferencia de la mayoría de los asistentes de voz que primero convierten las palabras habladas en texto antes de alimentarlas a un modelo de lenguaje, los modelos de interacción procesan la corriente multimodal raw directamente. Eso significa que pueden reconocer la hesitación de un hablante, un cambio repentino de tema o una inflexión emocional sin necesidad de una llamada de atención limpia y escrita. En los videos mostrados, un usuario hace una pregunta de seguimiento a mitad de frase, y la inteligencia artificial se recalibra instantáneamente, ofreciendo una aclaración en lugar de esperar a una nueva orden. La tecnología, según Murati, está diseñada para reflejar la complejidad de la conversación real.

Los prototipos siguen siendo internos; Thinking Machines no ha lanzado los modelos a los desarrolladores o al público. Sin embargo, la empresa publicó varios clips de demostración en su sitio web, destacando escenarios que van desde un diseñador que concibe ideas de productos hasta un investigador que consulta literatura científica. La falta de un lanzamiento inmediato de API o producto sugiere que el laboratorio sigue iterando sobre la robustez y la seguridad antes de una implementación más amplia.

El enfoque de Murati va en contra de la trayectoria de gigantes de la industria como OpenAI, Anthropic y Google, que corren para construir modelos cada vez más grandes que pueden escribir código, generar artículos o incluso diseñar software desde una sola llamada de atención de texto con un mínimo de entrada humana. Esos sistemas apuntan a la autonomía, a menudo posicionándose como reemplazos de ciertas tareas humanas. Thinking Machines, por otro lado, imagina la inteligencia artificial como un socio que amplifica las preferencias y valores individuales, una postura que ha atraído tanto admiración como escepticismo dentro de la comunidad tecnológica.

Otros laboratorios emergentes compartan la visión centrada en humanos de Murati. Startups como Humans& también están persiguiendo la inteligencia artificial que prioriza la colaboración sobre la automatización, y varios economistas prominentes han llamado a agendas de investigación que se centran en el empoderamiento en lugar del reemplazo. El debate refleja una división filosófica más amplia: si el futuro de la inteligencia artificial debe medirse en términos de capacidad independiente o en cómo bien puede extender la agencia humana.

Murati dejó OpenAI en 2024 y cofundó Thinking Machines Lab con un grupo de ingenieros que previamente ayudaron a construir modelos a gran escala. La empresa ha recaudado miles de millones de dólares en financiamiento de capital de riesgo, aunque su oferta de productos sigue siendo delgada. Su primer lanzamiento, Tinker, se lanzó en octubre de 2025 como una API que permite a los investigadores afinar modelos de código abierto con datos personalizados. Tinker sigue siendo la única herramienta pública disponible desde el laboratorio, sirviendo como una piedra de toque hacia los modelos de interacción más ambiciosos.

Alexander Kirillov, un miembro del equipo fundador y especialista en inteligencia artificial multimodal, describió los nuevos modelos como un salto hacia la inteligencia artificial personalizada. "El modelo constantemente percibe lo que estás haciendo y está listo para responder, buscar información o usar otras herramientas", dijo. Murati agregó que la tecnología es "la primera apuesta por la colaboración humana", con el objetivo de amplificar las preferencias de las personas y predecir la intención con más precisión que los sistemas impulsados por texto de hoy en día. Si el laboratorio tiene éxito en la entrega de un producto confiable y fácil de usar, podría cambiar la forma en que las empresas y los desarrolladores piensan sobre la integración de la inteligencia artificial en los flujos de trabajo diarios.

Este artículo fue escrito con la asistencia de IA.
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