El lunes, el papa León XIV presentó Magnifica Humanitas, la primera encíclica de su pontificado. El texto de 200 páginas enmarca la inteligencia artificial como el punto de entrada para una llamada moral más amplia: proteger a la persona humana en una era en que la tecnología puede profundizar la desigualdad, alimentar el conflicto y erosionar las normas democráticas.
El papa no lanzó el documento solo. Estuvo acompañado por Chris Olah, co-fundador de la startup de IA Anthropic, subrayando el vínculo entre la Iglesia y la comunidad tecnológica. Juntos destacaron una afirmación central: cuando el desarrollo de la IA es acaparado por una élite reducida, los sistemas resultantes no pueden servir al bien común.
León XIV advirtió que concentrar el poder de la IA "tiende a volverse opaco y evadir la supervisión pública", creando nuevas dependencias, exclusiones y manipulaciones. Repitió un patrón familiar, señalando que cada gran cambio tecnológico ha amplificado la influencia de quienes ya controlan recursos, expertise y datos. La encíclica cita la capacidad de actores poderosos para moldear flujos de información, influir en procesos democráticos y dirigir dinámicas económicas a su favor.
Para contrarrestar estas tendencias, el papa llama a "criterios claros y supervisión efectiva" arraigados en la participación de las comunidades más afectadas por la IA. Urge el fin de la llamada carrera armamentística de la IA, describiendo la búsqueda incansable de algoritmos cada vez más poderosos como una carrera por la dominación geopolítica y comercial. Desarmar, escribe, significa rechazar la suposición de que la pericia técnica otorga automáticamente el derecho a gobernar.
El documento traza un paralelo histórico con la Rerum Novarum del papa León XIII en 1891, que abordó la concentración de poder durante la Revolución Industrial. Al vincular el pasado y el presente, León XIV sugiere que los desafíos planteados por la IA son una continuación de preguntas sociales de larga data.
Los eventos políticos recientes reflejan las preocupaciones de la encíclica. El presidente Donald Trump retrasó la firma de una orden ejecutiva que habría otorgado a la administración de EE. UU. la autoridad de supervisión sobre nuevos modelos de IA, un movimiento supuestamente instado por el inversionista de capital de riesgo David Sacks, ex zar de la IA de la Casa Blanca. El momento del papa, justo días después de ese retraso, agrega peso a su llamado a la regulación proactiva.
Las dinámicas de la industria tecnológica también figuran prominentemente. León XIV se refiere a la adquisición de Twitter por Elon Musk y el papel de la plataforma en la campaña política, así como al flujo de cientos de millones de dólares de los élites tecnológicas a super-PAC que se oponen a la regulación de la IA. Estos ejemplos ilustran cómo la riqueza concentrada puede moldear el discurso público y la política.
El profesor de la Facultad de Derecho de Notre Dame, Paolo Carozza, miembro de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales y presidente de la Junta de Supervisión de Meta, reforzó el mensaje del papa. Carozza advirtió que la desinformación y los deepfakes generados por la IA han "corroído nuestra capacidad para reconocer lo que es verdad", planteando amenazas fundamentales a la libertad cognitiva y la política democrática.
Magnifica Humanitas sirve, por lo tanto, como una condena moral y una hoja de ruta. Urge a los gobiernos, corporaciones y sociedad civil a colaborar en estándares transparentes, a involucrar a las comunidades afectadas en la toma de decisiones y a frenar la escalada competitiva que alimenta el desarrollo riesgoso de la IA. Si los formuladores de políticas atienden el llamado, queda por verse, pero la encíclica marca un momento rareo en que un líder religioso aborda directamente las apuestas éticas de la tecnología emergente.
Este artículo fue escrito con la asistencia de IA.
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