Mira Murati subió al escenario de Bloomberg en San Francisco el jueves, marcando su primera aparición importante en los medios desde la semana caótica que la vio servir como directora ejecutiva interina de OpenAI a fines de 2023. La ex directora de tecnología, ahora al frente de su propia empresa, Thinking Machines Lab, utilizó la entrevista para recordar al mercado que su empresa está viva, contrata y desarrolla nueva tecnología.
Murati describió lo que ella llama "modelos de interacción", una desviación del formato basado en turnos, de solicitud y respuesta que domina la mayoría de los productos de inteligencia artificial hoy en día. Esos modelos ingieren flujos continuos de audio, texto y video en intervalos de 200 milisegundos, lo que les permite capturar la textura de la conversación humana – interrupciones, correcciones a mitad de pensamiento e incluso pausas. Ella enmarcó el trabajo como un paso temprano, sin ofrecer una fecha de lanzamiento firme y enfatizando que la tecnología aún está en desarrollo.
La entrevista también revisó el breve pero turbulento período en el que la junta directiva de OpenAI despidió a Sam Altman y elevó a Murati a directora ejecutiva interina. Ella describió el episodio como un "punto" en el tiempo, diciendo que se sentía clara sobre proteger la misión y el equipo de la empresa a pesar de la percepción externa de caos. Murati sugirió que la organización podría haber "implosionado" sin su participación, pero admitió que la retrospectiva la habría llevado a presionar por más transparencia y un mejor plan de transición.
Más allá de la preview del producto, Murati expresó una preocupación más amplia sobre la concentración de poder en el sector de la inteligencia artificial. Ella argumentó que demasiadas decisiones importantes descansan en las manos de unos pocos líderes, no solo en OpenAI sino en toda la industria. "Las personas buenas toman malas decisiones", dijo, advirtiendo que la virtud sola no puede sustituir a estructuras de gobernanza sólidas.
Cuando se le presionó sobre las recientes salidas de investigadores de alto perfil de Thinking Machines, Murati descartó el asunto como volatilidad típica para un laboratorio de frontera construido desde cero. Ella reconoció el atractivo de paquetes de compensación de nueve cifras en la guerra de talentos de la inteligencia artificial, pero insinuó que otros factores impulsan la rotación. Un breve risa acompañó su comentario de que ella no pasa sus mañanas planeando eliminar a los competidores.
Murati también abordó el debate perenne sobre el impacto de la inteligencia artificial en la sociedad. Ella rechazó tanto las narrativas distópicas como utópicas, insistiendo en que el resultado depende de las decisiones que se toman hoy. "Si los humanos quitan sus manos del volante demasiado pronto, el futuro será muy diferente, y no mejor", advirtió, subrayando la necesidad de una gestión proactiva.
Nacida en Albania y hablando con un ligero acento europeo del este, el tono mesurado de Murati contrastó con el hype de alta energía que rodea a rivales como Anthropic y xAI de Elon Musk, ahora integrada en SpaceX. Su aparición sugiere que Thinking Machines busca pasar de una fase de recaudación de fondos detrás de escena a un compromiso más público, con la esperanza de atraer talento, clientes y atención en un mercado congestionado.
La entrevista, aunque cuidadosa al no revelar cronogramas específicos, señala que Thinking Machines está lista para competir en la primera línea de la investigación de inteligencia artificial. Si sus modelos de interacción cambiarán la forma en que los humanos conversan con las máquinas, aún está por verse, pero el regreso de Murati al escenario deja claro que la empresa ya no está contenta con permanecer oculta.
Este artículo fue escrito con la asistencia de IA.
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