OpenAI reveló el lunes que ha presentado una declaración de registro confidencial con la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU., lo que marca el primer paso formal hacia una oferta pública inicial. La presentación, publicada en una entrada de blog, sigue a solo una semana de que Anthropic presentara una solicitud confidencial similar, lo que sentó las bases para una carrera de cabeza a cabeza entre las principales empresas de modelos de lenguaje grande de la industria.

OpenAI, que en su última valoración post-dinero alcanzó los $852 mil millones en valor, no reveló detalles sobre el tamaño de la oferta, el rango de precios o el cronograma esperado. En el blog, la empresa reconoció la posibilidad de una filtración y explicó que aún no ha decidido una fecha de lanzamiento definitiva, señalando que ciertas iniciativas son "probablemente más fáciles como empresa privada". La declaración también resaltó un "conjunto complicado de compensaciones" que la presentación confidencial resuelve, lo que le da a la empresa la opción de moverse a los mercados públicos antes si las condiciones se vuelven favorables.

Junta a la presentación, OpenAI publicó una nota filosófica amplia que describe su misión, su visión para la inteligencia artificial general y su creencia de que la inteligencia artificial debe beneficiar a toda la humanidad. El momento de esta comunicación es notable; históricamente, las empresas en un período de silencio mantienen su mensaje público al mínimo. La decisión de lanzar tal declaración sugiere que OpenAI se siente cómoda con el clima regulatorio actual, donde la Comisión de Bolsa y Valores bajo la administración de Trump ha adoptado un enfoque más relajado hacia las empresas de tecnología y inteligencia artificial.

La presentación confidencial permite que OpenAI comience la costosa preparación para una oferta pública sin obligar a la empresa a revelar detalles financieros detallados o riesgos comerciales. Como resultado, los inversores tienen poca visibilidad sobre la perspectiva de flujo de caja de la empresa. Según un informe del Wall Street Journal, OpenAI no alcanzó sus propias metas para nuevos usuarios y ingresos, y la directora financiera Sarah Friar ha expresado preocupaciones sobre la capacidad de la empresa para sostener su gasto masivo en centros de datos.

A fines de marzo, OpenAI aseguró $122 mil millones en lo que el informe llamó la ronda de financiación más grande de la historia de Silicon Valley, incluyendo $3 mil millones de inversores minoristas a través de canales bancarios. La empresa projeta que gastará aproximadamente la misma cantidad en poder computacional para la investigación de inteligencia artificial para 2028 y espera quemar $85 mil millones ese año, incluso después de duplicar las ventas del período anterior. Esas cifras implican que el negocio no generará más efectivo en caja del que gasta durante al menos cuatro años más.

Anthropic, la otra gran empresa de inteligencia artificial, ha tomado una trayectoria financiera diferente. La empresa dice que está cerca de lograr su primer beneficio trimestral y recientemente recaudó $65 mil millones, con un posible $36 mil millones adicionales en deuda de asignación de chips en camino. A pesar de una perspectiva de beneficio más optimista, la ronda de financiación de Anthropic también refleja el entorno de alto costo de entrenar grandes modelos.

La actividad en el mercado secundario muestra que los inversores siguen siendo entusiastas. La valoración de Anthropic aumentó a $1 billón en la plataforma Forge Global, superando la valoración de $880 mil millones de OpenAI registrada en abril. David Shapiro, fundador y CEO de OpenVC, señaló que la apreciación de Anthropic durante el período del año superó a la de OpenAI, aunque las acciones de OpenAI todavía experimentaron un modesto aumento en los últimos días.

El mercado más amplio está preparado para un año récord. Se espera que SpaceX haga su debut a una valoración de $1,75 billones, lo que significa que tres de las empresas de tecnología más vigiladas podrían salir a bolsa en los próximos meses, una concentración no vista desde el auge de las punto-com.

El viaje de OpenAI hasta este punto ha sido cualquier cosa menos suave. Fundada en 2015 como un laboratorio de investigación sin fines de lucro, la empresa irrumpió en el escenario con el lanzamiento de ChatGPT en 2022, acumulando rápidamente unos 900 millones de usuarios activos semanales. En 2022, la junta directiva destituyó brevemente al CEO Sam Altman por preocupaciones de transparencia, solo para reinstalarlo días después, mientras que el cofundador Ilya Sutskever se fue. El episodio dejó preguntas de gobernanza pendientes que los inversores prospectivos examinarán.

Los desafíos legales también se han acumulado. El estado de Florida demandó a OpenAI y a Altman, alegando que los productos de la empresa han dañado a los niños al proporcionar información a los tiradores escolares y fomentar el autolesionismo. Anteriormente, la demanda de Elon Musk alegando una promesa rota de mantener a OpenAI sin fines de lucro fue desestimada después de un jurado y un juez encontraron que la reclamación estaba prescrita. Además, el presidente de OpenAI, Greg Brockman, y su esposa cada uno donaron $12,5 millones a un comité de acción política pro-inteligencia artificial y a un comité de acción política pro-Trump, un movimiento que la empresa dice refleja contribuciones personales, no corporativas.

Al prepararse para un posible debut público, la presentación confidencial de OpenAI subraya una apuesta estratégica: asegurar la flexibilidad para salir a bolsa cuando las condiciones del mercado se alineen mientras se gestionan los riesgos financieros y regulatorios inherentes a una industria de inteligencia artificial en rápida expansión.

Este artículo fue escrito con la asistencia de IA.
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