El presidente Donald Trump pospuso la firma de una orden ejecutiva sobre la supervisión de la inteligencia artificial después de expresar su insatisfacción con varias disposiciones, según fuentes. La orden, inicialmente redactada para obligar a las empresas de IA a presentar modelos avanzados al gobierno antes de que lleguen al mercado, se suavizó posteriormente para hacer que la participación sea voluntaria. Incluso la versión revisada generó rechazo entre los principales líderes de la industria.

Elon Musk, Mark Zuckerberg y el ex zar de la IA y la criptografía de Estados Unidos, David Sacks, fueron algunos de los líderes que contactaron a la Casa Blanca en las horas previas a una ceremonia de firma planeada. Advirtieron que las divulgaciones obligatorias podrían ralentizar el desarrollo de las tecnologías de IA que ahora sustentan gran parte de la economía estadounidense. Fuentes anónimas le dijeron al The Washington Post que la presión convenció a Trump de retrasar el lanzamiento.

"Realmente pensé que el proyecto de ley podría haber sido un obstáculo, y quiero asegurarme de que no lo sea", dijo Trump en una aparición reciente, enfatizando su deseo de no sofocar la innovación. No ha dicho aún si la orden será reescrita o cuándo podría ocurrir una nueva firma.

El enfoque de la administración hacia la IA ha sido en gran medida de no intervención. En un evento de julio, Trump comparó la tecnología con un bebé que debe ser permitido que crezca, rechazando lo que llamó "regulaciones tontas" y "estúpidas". Sin embargo, las preocupaciones de los votantes sobre la pérdida de empleos y el aumento de los costos de electricidad, junto con la aparición de modelos poderosos como Mythos de Anthropic, diseñado para detectar vulnerabilidades de seguridad cibernética más rápido que cualquier humano, han aumentado la presión política para alguna forma de supervisión.

Los partidarios de la orden argumentan que sin la revisión del gobierno, los actores estatales podrían utilizar la IA avanzada contra Estados Unidos. El borrador que llegó a la Casa Blanca pedía que las empresas presentaran modelos 90 días antes del lanzamiento público, pero la participación seguiría siendo opcional. Los críticos, incluidos Musk y Sacks, advirtieron que incluso la presentación de informes voluntarios podría crear un efecto disuasorio, desanimando a las empresas a realizar investigaciones de vanguardia.

Los funcionarios de la Casa Blanca supuestamente se sorprendieron por el retraso, especialmente después de que Sacks había indicado previamente que podría aceptar los términos de la orden. Fuentes familiarizadas con el asunto dicen que la administración probablemente revisará la propuesta, aunque no se ha establecido un cronograma para un nuevo borrador.

El retraso subraya el delicado equilibrio que enfrentan los formuladores de políticas: fomentar la innovación en IA mientras se abordan las preocupaciones de seguridad nacional y económica. A medida que continúa el debate, los líderes de la industria y los funcionarios del gobierno observarán de cerca cómo la próxima versión de la orden, si la hay, aborda ambos lados del argumento.

Este artículo fue escrito con la asistencia de IA.
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