Después de dos semanas de testimonios de testigos, el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, finalmente se enfrentó al jurado. Representado por el abogado William Savitt, Altman fue preguntado cómo se sentía al ser acusado de robar una caridad. "Creamos, a través de un montón de trabajo duro, esta caridad extremadamente grande, y estoy de acuerdo en que no se puede robar", dijo, agregando que Elon Musk había intentado matar el esfuerzo dos veces.
Altman entró en la sala del tribunal apareciendo nervioso, aferrándose a una pila de carpetas de evidencia. Dentro de minutos, su comportamiento cambió. Habló con el ritmo de un testigo experimentado, ofreciendo detalles concretos sobre los principios fundadores de OpenAI y los debates internos sobre el control. Los observadores notaron que el jurado parecía responder positivamente a su candor.
Durante el contrainterrogatorio, Altman relató un correo electrónico que envió en 2017 advirtiendo que ninguna persona debía dominar la primera inteligencia artificial general del mundo. Argumentó que la presión de Musk por el "control total" entraba en conflicto con la misión de OpenAI de mantener el desarrollo de la inteligencia artificial abierto y colaborativo. "Mi creencia es que él quería tener control a largo plazo y que lo habría tenido si hubiéramos aceptado la estructura que él quería", testificó Altman.
El juicio también destacó la participación financiera de Musk. Después de que Musk detuvo las donaciones trimestrales, OpenAI operó con un "presupuesto ajustado" y una corta carrera de efectivo, dependiendo de otros donantes y de dos grandes inversiones de Microsoft. Altman dijo que la renuncia de Musk a la junta directiva planteó preocupaciones de que el magnate podría buscar venganza, un sentimiento que fue ecoado por antiguos empleados de OpenAI que describieron las acciones de Musk como desmotivadoras para los investigadores clave.
El contrainterrogador Steven Molo presionó a Altman sobre las acusaciones de que era un mentiroso, citando una letanía de críticos desde antiguos colegas hasta artículos recientes de The New Yorker. Altman mantuvo que había mantenido a Musk informado de la transición de la organización sin fines de lucro a un brazo con fines de lucro, y que no se había planteado ninguna objeción pública por parte del magnate.
Más allá de la sala del tribunal, la demanda parece servir a un propósito más amplio. Los analistas legales señalaron que el enfoque del caso en medidas punitivas sugiere una intención de castigar a Altman, al cofundador Greg Brockman y a OpenAI en sí. Un informe reciente del Wall Street Journal confirmó que varios fiscales generales republicanos y miembros del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes están investigando las inversiones de Altman, agregando una dimensión política a los procedimientos.
A medida que el juicio continúa, el resultado sigue siendo incierto, pero el testimonio de Altman ya ha redefinido la percepción pública del conflicto. Si el jurado se pondrá del lado del jefe de OpenAI o de las reclamaciones de Musk de mala administración probablemente dependerá de la credibilidad de la evidencia presentada y de la narrativa que cada lado pueda sostener.
Questo articolo è stato scritto con l'assistenza dell'IA.
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