Oakland, Calif. — Un jurado se reunirá el 27 de abril para escuchar la demanda de Elon Musk contra OpenAI, lo que marca el último punto de inflexión en una disputa que comenzó cuando el cofundador multimillonario se alejó de la financiación inicial de la organización sin fines de lucro. Musk, que ahora dirige su propia empresa de inteligencia artificial xAI, acusa al director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, y al cofundador Greg Brockman, de fraude, enriquecimiento injusto y violación de la confianza benéfica que subyace a la estructura de beneficio público de la empresa.

La queja, presentada en el tribunal estatal de California, exige que Altman y Brockman sean removidos de sus puestos, que OpenAI otorgue una suma sustancial a su brazo sin fines de lucro y que la empresa cese de operar como una corporación de beneficio público. En una presentación separada, xAI de Musk también ha demandado a Apple y OpenAI por acuerdos anticompetitivos que bloquearían ChatGPT en iPhones.

El equipo legal de OpenAI rechaza las alegaciones, argumentando que Musk nunca recibió una promesa vinculante que pudiera ser aplicada y que carece de legitimidad en muchos de los reclamos. La empresa señala su recapitalización de 2025 y las aprobaciones de los fiscales generales de California y Delaware como evidencia de que su reestructuración se ajustó a la ley.

Ambas partes están preparadas para llamar a testigos de alto perfil. Se espera que el director ejecutivo de Microsoft, Satya Nadella, y el director de tecnología, Kevin Scott, testifiquen, junto con ex ejecutivos de OpenAI como el cofundador Ilya Sutskever y la ex directora de tecnología Mira Murati. El juicio también podría atraer a ex miembros de la junta que estuvieron involucrados en la breve destitución de Altman en 2023.

Más allá del drama en el tribunal, la demanda llega en un momento crucial para ambas empresas. xAI de Musk se está preparando para una oferta pública inicial que podría seguir la oferta pública pendiente de SpaceX, mientras que OpenAI se rumorea que está considerando su propia lista pública. Billones de dólares están en juego, y la litigación podría influir en la confianza de los inversores en el camino de cualquiera de las empresas hacia los mercados públicos.

La disputa no es el primer movimiento legal de Musk contra OpenAI. Desde 2024, ha presentado cuatro demandas separadas: un caso inicial de violación del acuerdo de fundación que retiró, una reclamación actual de fraude, una acción antimonopolio que involucra a Apple y una demanda de secreto comercial sobre el acaparamiento de empleados. Varias de esas reclamaciones ya han sido desestimadas, pero el caso actual procede en medio de un flujo de cotilleos internos de la tecnología y la escrutinio público.

Los analistas de la industria señalan que el juicio podría tener consecuencias de gran alcance para el sector de la inteligencia artificial. Un fallo que obligue a OpenAI a alterar su gobernanza o a despojar a Altman de su liderazgo podría redefinir la dirección estratégica de la empresa justo cuando busca monetizar su tecnología. Por el contrario, una victoria para Musk podría fortalecer su influencia en la carrera competitiva por contratos gubernamentales y usuarios de chatbot de consumo.

Mientras que los argumentos legales dominan los titulares, el elemento humano sigue siendo palpable. Las declaraciones han revelado mensajes de texto entre Musk y la ex miembro de la junta de OpenAI Shivon Zilis, así como diarios internos de los ejecutivos de OpenAI. Esos detalles, aunque periféricos a las reclamaciones legales, subrayan las tensiones personales que han alimentado el enfrentamiento público.

A medida que el juicio se desarrolla, los observadores del mercado monitorearán cualquier revelación que pueda afectar el momento o la valoración de las ofertas públicas pendientes. Tanto Musk como OpenAI han enfatizado que la demanda se trata de obligaciones contractuales, pero los observadores sospechan que la estrategia más amplia es desestabilizar la reputación del rival antes de eventos de financiación críticos.

El veredicto del jurado, que se espera más adelante este año, determinará si las acusaciones de Musk tienen mérito legal y si OpenAI debe reestructurar su liderazgo y forma corporativa. Hasta entonces, el tribunal servirá como un escenario donde el futuro de dos de las empresas de inteligencia artificial más influyentes del mundo está en juego.

Este artigo foi escrito com a assistência de IA.
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