OpenAI dijo el martes que cooperará con la orden ejecutiva de la administración Trump que pide a los reguladores estadounidenses que evalúen los modelos de inteligencia artificial (IA) avanzados antes de que sean lanzados al público. Este movimiento marca la primera vez que la empresa se compromete a presentar sus modelos fronterizos para la revisión gubernamental, un paso que la firma dice que se alinea con el papel democrático de los gobiernos en la supervisión de la tecnología emergente.
"Es muy adecuado que los gobiernos democráticos tengan un papel importante en cómo se utiliza y despliega esta tecnología", dijo George Osborne, jefe de países de OpenAI, a CNBC. "Lo que sugerimos a los gobiernos es que creen cuerpos regulatorios poderosos, pero con mucha flexibilidad en cómo operarán en el futuro". La declaración subraya la creencia de OpenAI de que la supervisión puede coexistir con la innovación, siempre que los reguladores estén equipados para adaptarse a los avances rápidos.
La orden ejecutiva, firmada a principios de esta semana, originalmente requería que los desarrolladores de IA presentaran modelos 90 días antes del lanzamiento al público, aunque la participación se describió como voluntaria. Los interesados de la industria ayudaron a redactar el lenguaje en un intento de equilibrar las preocupaciones de seguridad con el crecimiento del sector. Sin embargo, figuras destacadas como el empresario David Sacks y el CEO de Tesla Elon Musk advirtieron que las revisiones obligatorias podrían frenar la investigación de IA.
En respuesta a esa presión, la Casa Blanca recortó los requisitos de la orden. La directiva revisada reduce el período de revisión a 30 días y cambia el lenguaje de una orden a una solicitud. Las empresas ahora se les pide que participen en un proceso de benchmarking que evalúa las capacidades cibernéticas avanzadas de un modelo y determina si debe ser etiquetado como "modelo fronterizo cubierto", una designación que podría restringir su distribución y venta.
La conformidad de OpenAI se produce en medio de un debate más amplio sobre la adecuación del enfoque de la administración. El representante Don Beyer (D-VA), quien copreside un grupo del Congreso centrado en IA, calificó la orden de "política decepcionante que refleja el patrón más amplio de la administración Trump de crear un entorno de frontera salvaje para el desarrollo de IA". Los críticos argumentan que la naturaleza voluntaria de la solicitud y el plazo reducido pueden no dar a los reguladores suficiente tiempo para evaluar las capacidades potencialmente peligrosas.
A pesar de la crítica, la decisión de OpenAI de cooperar señala un cambio en la postura de la industria tecnológica hacia la supervisión gubernamental. La empresa ha abogado anteriormente por la autorregulación, pero el panorama de política en evolución parece estar impulsando un enfoque más colaborativo.
Los observadores de la industria señalan que el movimiento de conformidad podría sentar un precedente para otras empresas de IA. Si los reguladores consideran que un modelo es un "modelo fronterizo cubierto", las restricciones resultantes podrían afectar desde la licencia comercial hasta las colaboraciones de investigación. El resultado de la presentación próxima de OpenAI probablemente influirá en cómo los EE. UU. equilibran la innovación con la seguridad pública en el ámbito de la IA.
Este artículo fue escrito con la asistencia de IA.
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