OpenAI, el laboratorio de inteligencia artificial con sede en San Francisco, ha iniciado discusiones preliminares para vender una participación del 5 por ciento de la empresa al gobierno de los Estados Unidos. La idea, que se presentó por primera vez al expresidente Donald Trump a principios del año pasado, tiene como objetivo calmar la creciente reacción adversa pública y dar a la administración un interés financiero directo en el auge de la IA.
Con una valoración de $852 mil millones desde su última ronda de financiación, una participación del 5 por ciento sería equivalente a aproximadamente $42.6 mil millones. Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, supuestamente sugirió la cifra exacta durante las conversaciones preliminares, según el Financial Times, que citó a dos fuentes familiarizadas con las negociaciones.
Aunque la propuesta aún se encuentra en su infancia, la empresa insinuó que la oferta podría extenderse a otras empresas de IA estadounidenses. Sin embargo, la respuesta del gobierno sigue siendo incierta, y no se sabe si alguna de las empresas aceptaría ceder una participación de la propiedad.
Esta medida se produce en un momento en que la administración de Trump ha adoptado un enfoque inusualmente intervencionista en la política de IA. A principios de este año, el Pentágono etiquetó a OpenAI como un riesgo para la cadena de suministro, y la administración recientemente impuso controles a la exportación de los últimos modelos de la empresa, lo que obligó a una retirada temporal del mercado. Estas acciones han generado preocupaciones sobre una posible interferencia regulatoria futura y el impacto más amplio en el liderazgo de la IA en los Estados Unidos.
Los responsables de la política han demostrado un creciente interés en capturar una parte de la riqueza generada por la IA. Bajo la administración de Trump, el gobierno federal ya adquirió una participación del 10 por ciento en la empresa de chips Intel y se informa que ha presionado a Nvidia y AMD para que cedan un 15 por ciento de las ventas de chips de IA a China. El senador Bernie Sanders también ha propuesto la idea de un impuesto único del 50 por ciento sobre el valor de las acciones de las empresas de IA para financiar un fondo de riqueza soberana.
La propuesta de OpenAI podría considerarse como un golpe preventivo para alinear sus intereses con los del gobierno, reduciendo así la probabilidad de intervenciones más agresivas. Al ofrecer una participación financiera directa, la empresa espera demostrar que los beneficios de la IA pueden ser compartidos con el público estadounidense, no solo con los inversores privados.
Los observadores de la industria advierten que el acuerdo podría sentar un precedente para la participación gubernamental en las empresas de tecnología privadas. Los críticos argumentan que ceder la propiedad podría comprometer la independencia corporativa, mientras que los partidarios afirman que proporciona un mecanismo transparente para que el público se beneficie de los avances tecnológicos rápidos.
Por ahora, las conversaciones siguen siendo confidenciales, y no se ha anunciado ningún acuerdo formal. Tanto OpenAI como la administración han declinado comentar más allá del reconocimiento de que las discusiones están en curso.
Si el trato avanza, marcaría un cambio histórico en la forma en que se financian y regulan las tecnologías emergentes en los Estados Unidos. El resultado podría definir el equilibrio entre la innovación, la seguridad nacional y la riqueza pública durante años por venir.
This article was written with the assistance of AI.
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