La administración del presidente Javier Milei ha enviado al Congreso un proyecto de ley que reescribiría el código corporativo de Argentina, un código que ha gobernado a las empresas desde 1972. El centro del proyecto es una nueva forma legal llamada "corporación no humana", una entidad que puede ser propiedad, operada y incluso firmar contratos a través de agentes de inteligencia artificial o robots. Los accionistas humanos serían opcionales, no obligatorios.

En el papel, la versión más autónoma se asemeja a una organización autónoma descentralizada registrada en blockchain (DAO). Sin embargo, el texto del proyecto de ley mantiene intacto el suelo humano. Un "representante legal" debe firmar cualquier acto que la ley aún exige la firma de una persona, y un "promotor" asume la responsabilidad ilimitada por las obligaciones de la empresa desde el momento de su formación. Donde se aplican las reglas de prevención de lavado de dinero, también es obligatorio un oficial de cumplimiento humano.

El gobierno presenta la reforma en torno a tres pilares: mantener la inteligencia artificial libre de regulación, crear la categoría de corporación no humana y ofrecer una tasa de impuesto corporativo baja para atraer a los inversores en tecnología a Buenos Aires. La iniciativa se lleva a cabo junto con Super RIGI, un paquete de incentivos separado dirigido a grandes centros de datos de inteligencia artificial, pero los dos comparten el mismo público objetivo: las empresas globales de inteligencia artificial que buscan jurisdicciones amigables.

Los partidarios argumentan que la nueva categoría hará que la regulación sea más fácil, no más difícil. Milei publicó en las redes sociales que dar a las entidades gestionadas por inteligencia artificial un estatus legal definido da a los reguladores un objetivo claro, en lugar de un pedazo de software elusivo que opera en las sombras de la ley existente. El argumento se basa en la idea de que una estructura con nombre puede ser supervisada, inspeccionada y gravada como cualquier empresa tradicional.

Los analistas legales, sin embargo, señalan que el proyecto de ley no elimina la responsabilidad humana. Incluso el modelo de DAO requiere un director que configure o supervise el sistema de inteligencia artificial, y ese director sigue siendo responsable de las acciones de la entidad. La disposición del "promotor humano", con su responsabilidad ilimitada, está destinada a actuar como una red de seguridad, pero los críticos dicen que puede ser delgada cuando las decisiones son tomadas por algoritmos que nadie entiende completamente.

El historiador Yuval Noah Harari se ha unido al coro de escépticos, advirtiendo que quitar a un ser humano claramente responsable de la toma de decisiones de una empresa crea la misma brecha de responsabilidad que la ley corporativa estaba diseñada para prevenir. Comparó la visión de Milei con el imperio privado de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, sugiriendo que Buenos Aires podría convertirse en una moderna "Batavia" en lugar de un centro financiero.

El jefe de inteligencia artificial de Microsoft, Mustafa Suleyman, expresó preocupaciones similares, argumentando que los agentes de inteligencia artificial no merecen más estatus legal que una laptop. En un ensayo reciente, Suleyman instó a los desarrolladores a resistir la ilusión de que sus sistemas son cuasi-personas con derechos.

El debate llega en un momento en que la mayoría de los gobiernos están moviéndose en la dirección opuesta, endureciendo las reglas alrededor de los sistemas autónomos. La Ley de Inteligencia Artificial de la Unión Europea, por ejemplo, enfatiza la supervisión y la rendición de cuentas humanas. La apuesta de Argentina, si sobrevive al escrutinio legislativo, se destacaría como un experimento audaz y arriesgado.

Si el Senado aprobará el proyecto de ley tal como está redactado sigue siendo incierto. Incluso si lo hace, los desafíos prácticos de hacer cumplir la responsabilidad, asegurar el cumplimiento y prevenir el abuso podrían poner a prueba los límites del marco legal. Por ahora, la propuesta de Argentina ha desencadenado una conversación global sobre cómo equilibrar la innovación con la responsabilidad en la era de las máquinas autónomas.

Cet article a été rédigé avec l'assistance de l'IA.
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