En un tribunal del distrito norte de California, Ilya Sutskever, cofundador de OpenAI y ahora jefe de Safe Superintelligence Inc., testificó que su participación en la potencia de la IA se valúa en aproximadamente $7 mil millones. Esta cifra surgió como parte de la demanda en curso de Elon Musk que cuestiona la transformación de OpenAI de un laboratorio de investigación sin fines de lucro a una entidad comercial con fines de lucro limitados.

La respuesta de Sutskever llegó después de que los abogados preguntaran sobre su relación financiera actual con la organización que ayudó a lanzar. Al colocar su participación en una estimación de $7 mil millones, el ex científico jefe se encuentra junto a Sam Altman y un puñado de inversores iniciales como uno de los principales propietarios individuales de la empresa.

La divulgación es importante porque cuantifica la riqueza personal que conservan los fundadores de OpenAI después de la reestructuración de la empresa en 2023. El equipo legal de Musk argumenta que el cambio benefició a un pequeño grupo de internos, y la participación de Sutskever proporciona una ilustración concreta de esa afirmación.

OpenAI cerró su ronda de financiación primaria más reciente con una valoración post-dinero de $852 mil millones. Según la cantidad divulgada, la participación implícita de Sutskever oscila alrededor del 0,8 por ciento de la empresa, significativa para un individuo pero aún superada por inversores institucionales como Microsoft, SoftBank, Amazon y Nvidia.

Más allá de la participación de OpenAI, la propia empresa de Sutskever, Safe Superintelligence, recientemente alcanzó una valoración de $32 mil millones después de recaudar más de $3 mil millones. La empresa, que se centra en enfoques de investigación para construir superinteligencia segura, aún no ha lanzado un producto comercial.

El testimonio también subraya las complejidades legales que rodean el caso. Los documentos judiciales no han divulgado si la participación de Sutskever consiste en acciones comunes, acciones preferentes o unidades de participación en las ganancias, ni han revelado ningún calendario de desbloqueo. OpenAI se negó a comentar, citando la litigación activa, y Sutskever no ha emitido una declaración pública.

Musk está llevando a cabo una demanda en el distrito norte de California, que busca revisar los acuerdos de gobernanza corporativa que subyacen a la transición de OpenAI. Un juicio está programado para el otoño, aunque varias mociones procesales siguen sin resolverse. El juez ha insinuado que el caso podría consolidarse con acciones de accionistas relacionadas presentadas a fines de 2025.

Si bien la cifra de $7 mil millones es impactante en términos absolutos, también resalta el debate más amplio sobre cuánto control y beneficio financiero conservan los fundadores originales en una empresa de IA en rápida expansión. El testimonio agrega una capa de claridad para el tribunal y para los observadores que siguen la evolución de la dinámica de poder dentro de OpenAI.

Cet article a été rédigé avec l'assistance de l'IA.
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